viernes, 11 de mayo de 2012

¡Sabotaje!


¿Por qué nos gusta sabotearnos a nosotros mismos?
No es que yo sea una experta en relaciones, pero sí lo soy en estropearlas.


Hace dos días tuve la oportunidad de darme cuenta dónde está el problema. He empezado por localizarlo y ahora tengo que librarme de ello.


Después de pasar dos horas increíbles, no sé que me pasó por la cabeza que no creía estar mereciendo lo que tenía. E inconscientemente tuve que romper con todo lo bueno y cagarla. Porque no hay mejor verbo para definirlo que eso.


¿Por qué tendemos a repetir los mismo errores una y otra vez?


¿Qué necesitamos para que se produzca el cambio y dejar de errar?


¡Terapia de choque!


Si ya hemos actuado de cierta manera, y ha salido mal, es hora de probar a hacer lo contrario.


Cada persona es distinta. No a todos los hombres le gusta lo mismo. Y nosotras nos empeñamos en creer que si supimos hacer sonreír a uno, tenemos que seguir las mismas pautas. ¡MEC!


Cuando elegimos una pareja, tenemos que saber qué es lo que esperamos de ella. Y saber también qué esperamos de nosotros para con esa persona.
Si estamos pasando por un mal momento, estamos enfadados, tristes o cualquier cosa esperamos que sin contar nada nos lean el pensamiento y nos vengan a alegrar como si ese fuera su cometido. No nos importa si la otra persona ha tenido un mal día, o no ha tenido tiempo de nada más.
Queremos que nos hagan caso, porque somos prioridad. ¿Por qué nos creemos prioridad? ¿Por qué me creo más importante?


Porque una persona no te quiera como tú quieres no significa que no te quiera de verdad.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario