martes, 22 de mayo de 2012

¡Aguanta un poco más!


¿Cómo saber si intentarlo un poco más o ya darnos por vencidos?
¿Cuántas veces nos hemos visto en esta tesitura?
Y es que no es nada fácil. Ojalá tuviéramos una bola de cristal para ver el futuro, y saber qué camino tomar.
Porque es posible que si dejamos de avanzar no suframos un desengaño más fuerte, pero ¿y si realmente estamos perdiendo la oportunidad de nuestra vida?
¿Quién nos dice que no era eso por lo que habíamos estado esperando hasta ahora?

Para saber si debemos avanzar o retirarnos es necesario que sepamos lo que sentimos. Si realmente no puedes pasar un solo día sin que esa persona se pasee por tu mente, y un simple buenos días te hace cambiar todo tu mundo, creo que hay que intentarlo hasta el final.

Y es que sin duda estamos condicionados por el miedo. Miedo a que nos vuelvan a lastimar, o incluso a que seamos nosotros los causantes de un dolor ajeno.

Para que no pase esto es necesario el tiempo, pero ¡qué largas y difíciles son las esperas!
Sobre todo cuando tenemos la incertidumbre rondando por detrás de nosotros. Y lo peor de esto es que aunque nos den una certeza, siempre nos queda la duda.
Dudas porque no estás seguro de ti mismo. Por miedo, otra vez el miedo, a que pueda pasar algo que destruya todo lo bueno que estás sintiendo. Como si no fuéramos merecedores de la felicidad.

No es fácil tomar las riendas de los sentimientos, por mucho que queramos, siempre acabarán dominándonos.
Es aquí donde vuelve a tener su función el tiempo, y la perseverancia que hayamos tenido.

Las cosas buenas cuestan trabajo y dedicación conseguirlas, así que no desesperes si te está costando un poco más de lo que esperabas. Si vale la pena, verás como la recompensa es aún más grata.

No hay comentarios:

Publicar un comentario