¿Cómo saber si intentarlo un poco más
o ya darnos por vencidos?
¿Cuántas veces nos hemos visto en
esta tesitura?
Y es que no es nada fácil. Ojalá
tuviéramos una bola de cristal para ver el futuro, y saber qué
camino tomar.
Porque es posible que si dejamos de
avanzar no suframos un desengaño más fuerte, pero ¿y si realmente
estamos perdiendo la oportunidad de nuestra vida?
¿Quién nos dice que no era eso por lo
que habíamos estado esperando hasta ahora?
Para saber si debemos avanzar o
retirarnos es necesario que sepamos lo que sentimos. Si realmente no
puedes pasar un solo día sin que esa persona se pasee por tu mente,
y un simple buenos días te hace cambiar todo tu mundo, creo que hay
que intentarlo hasta el final.
Y es que sin duda estamos condicionados
por el miedo. Miedo a que nos vuelvan a lastimar, o incluso a que
seamos nosotros los causantes de un dolor ajeno.
Para que no pase esto es necesario el
tiempo, pero ¡qué largas y difíciles son las esperas!
Sobre todo cuando tenemos la
incertidumbre rondando por detrás de nosotros. Y lo peor de esto es
que aunque nos den una certeza, siempre nos queda la duda.
Dudas porque no estás seguro de ti
mismo. Por miedo, otra vez el miedo, a que pueda pasar algo que
destruya todo lo bueno que estás sintiendo. Como si no fuéramos
merecedores de la felicidad.
No es fácil tomar las riendas de los
sentimientos, por mucho que queramos, siempre acabarán dominándonos.
Es aquí donde vuelve a tener su
función el tiempo, y la perseverancia que hayamos tenido.
Las cosas buenas cuestan trabajo y
dedicación conseguirlas, así que no desesperes si te está costando
un poco más de lo que esperabas. Si vale la pena, verás como la
recompensa es aún más grata.
No hay comentarios:
Publicar un comentario